Cuando los problemas, los pesares y las decepciones nos abruman, atesoramos la compañía y el apoyo de amigos.

 

Su paciencia y buen ánimo, aun ante las situaciones más estresantes podrá elevarnos por encima de la incertidumbre y llevarnos a cielos despejados.

 

Un incidente ocurrido en la vida de un catedrático norteamericano ilustra la influencia positiva que los seres humanos podemos tener en los demás.

 

La situación financiera de su familia estaba muy comprometida, siendo las disertaciones que daba todos los inviernos la única posibilidad de salir de ella.

 

Al regresar a su casa una fría noche, la familia se reunió a su alrededor cerca del fogón, aquel silencio fue cortado por la pregunta de su hija: “papá, te pagaron?” el hombre tomó su billetera y lentamente saco de ella un billete de un dólar, la puso sobre la mesa y dijo: “el próximo año me ira mejor”. Entonces su esposa echó sus brazos sobre los hombros de su angustiado marido y dijo con mucha resolución: “creo que te fue muy bien!”

Ella sabría como sobreponerse al desconsuelo y decidió dar ánimo y ser optimista en vez de subestimar, amargarse y mostrar resentimiento.

 

Si bien no podía hacer que los problemas desaparecieran si podría levantar un poco el peso de los hombros de su marido con paciencia y confianza.

 

No les resultó fácil hacer frente al resto del invierno, pero gozaron del valor de sobrellevarlo juntos.