Marzo 2009


 


Delegar tareas del hogar en los niños desde pequeños es de suma importancia por todo lo que significará en sus vidas, tanto en su relación con los padres como por los hábitos que adquirirán. Hacerlo nos lleva a contemplar dos aspectos. Uno tiene que ver con las protestas que tendremos que escuchar de los niños por darles tareas pequeñas o fáciles y reservarnos para nosotros las que les parecen más emocionantes. El otro, es el esfuerzo que significa enseñarles a realizar pequeñas tareas. 
La tentación de pensar ‘yo lo hago más rápido solo/a’ llega a ser muy seductora, pero enseñar a los niños a trabajar es importante para su desarrollo y es un medio para disfrutar con ellos mientras cumplimos con nuestras tareas; les estaremos enseñando a hacer bien las cosas y a ser responsables.
Aquí 6 sugerencias para delegar correctamente en el hogar
Decidir
Al analizar que asignaciones pueden darse a los niños, hay que pensar en: ¿Qué se logrará al delegar? ¿Qué trabajos podrían delegarse? ¿Qué trabajos los niños pueden aprender a realizar?
Converse con su esposo/a, si está casado/a y arme un programa consensuado. Cuando hayan logrado un acuerdo, preséntelo en una noche de hogar o reunión familiar.
En el armado del plan, seguramente se presentarán los siguientes bloqueos internos que habrá que desechar:
  • Yo lo puedo hacer más rápido. Ciertamente se necesitará más paciencia y más tiempo al poner en práctica el plan, pero es hacerlo es una inversión importante y no un gasto.
  • Quiero que se haga perfecto. Es probable, pero enseñar exige contemplar la posibilidad de errores. Es parte del aprendizaje. Si les mostramos que confiamos en que lo pueden hacer bien, seguramente lo harán así.
  • No delegue cosas triviales sólamente. Mostrarles que su ayuda nos permitirá ocuparnos de otras cosas.
Dividir
Presente a la familia un plan, pero cuide de ser flexible y permita que cada miembro de la familia de su opinión sobre como debería ser puesto en práctica. Acepte cambiar y redistribuir las tareas asignadas previamente. Aunque le parezca insignificante, esa actitud ayudará en los resultados.
Cuidado con los siguientes bloqueos que pueden surgir en su mente:
  • No es un plan suficientemente organizado. Piense en esto como un proyecto en desarrollo más que en un gran evento institucional. Los hechos se darán día a día y hay tiempos para hacer los ajustes necesarios.
  • Mis hijos no son capaces. Tenga confianza en ellos y se sorprenderá de las cosas que pueden hacer por ellos mismos.
   Deliberar
Las noches de hogar para la familia ofrecen una excelente oportunidad para decidir quién hace cada cosa. Durante la reunión cada uno puede tomar la responsabilidad por sus tareas. Hay que buscar acuerdos y eliminar sentimientos de desigualdad. Si es necesario, redistribuir. La noche de hogar es una ayuda para enseñar a los niños en cuanto a la importancia de ser responsables.
Cuidado con los siguientes pensamientos:
  • Mis hijos están muy ocupados. Usted también está ocupado y delegar hace que la vida familiar sea un trabajo de equipo. Esto permitirá que todos puedan hacer algo más en sus días y semanas ocupadas.
  • Algunos niños trabajan mejor que otros. De trabajos específicos de tal manera que cada niño tenga que responder por su porción. No etiquete trabajos de ‘varón’ o de ‘mujer’. Cada niño debería aprender a hacer cada tipo de tarea. Tenga cuidado de no asignar trabajos a los más grandes o a los más capaces; distribuya con equidad y cuide que todos tengan la oportunidad de trabajar.
Demostrar
Las tareas se cumplen mejor cuando explicamos el qué, por qué y cómo de cada una. Aunque puede parecer cansador y significar tiempo, se ahorrará muchos dolores de cabeza (para todas las partes) si capacita adecuadamente. Una vez que hayan aprendido, déles el espacio que necesiten y no gaste tiempo en controles excesivos y menos que menos en críticas.
No permita las siguientes ideas:
  • Soy criatura de hábito. Oblíguese a a pensar en nuevas maneras de hacer las cosas; usualmente obtendrá mejores resultados.
  • No lo hacen a mi manera. Esté abierto a que las cosas pueden ser hechas de distinta manera. Sus hijos pueden encontrar una mejor forma de cumplir una tarea que Ud.
Disciplina
Deje en claro en la noche de hogar en que traten el plan, que cada uno es responsable por las tareas que haya acordado cumplir y que cada acción tiene una consecuencia apropiada. Muy importante: sea consistente (especialmente entre los padres).
Pensamientos a erradicar:
  • Siento lástima por ellos. Siempre debe ser justo y no experimentar sentimientos de culpa cuando sus oídos escuchen: ‘Yo siempre hago todo el trabajo’, o ‘Yo lo hice la última vez’.
  • Mis hijos esperan que les pague. Siempre reconozca el cumplimiento y ocasionalmente puede dar alguna recompensa. El reconocimiento adecuado hará más por fortalecer su autoestima y amor por el trabajo que una cuenta de ahorros (aunque los niños opinen distinto)
  • Mis hijos rehusan hacer el trabajo. Restrinjan las distracciones hasta que el trabajo esté hecho.
  • Los adolescentes son intolerables. Comuniquese abiertamente con ellos y esté seguro de respetar sus opiniones y su tiempo, pero sea firme si ellos no cumplen con su parte del acuerdo.
  Determinación
Ud. puede hacerlo! Por supuesto no será fácil. Al hacer ésto se está comprometiéndo junto con su esposo/a y comprometiendo a sus hijos a una nueva forma de vida en la familia, pero manténgase firme y no desista. Durante los días en que desee abandonar (seguramente vendrán), tome un breve descanso, reconsidere y siga adelante con el proyecto. Los resultados lo valen.
Una vez que haya decidido que hacer, dividido y deliberado las tareas, recuerde ser consistente con su demostración, la disciplina y su propia determinación.
Una vez que haya implementado estas sugerencias, no volverá a sentirse solo con toda la carga. Tendrá un proyecto y un equipo. 
Hay más valor en enseñar a los hijos a trabajar que tan sólo en tener una casa o un jardín limpio. Trabajando juntos como familia alimentará el amor, aún en los días complicados, y desarrollará buenos hábitos en los niños que les ayudarán cuando sean adultos.
Fuente: www.estilosud.com

forever

Con las crecientes responsabilidades, la vida suele volverse muy agitada. Niños, trabajo y llamamientos en la Iglesia van requiriendo cada vez más atención y muchas veces la relación del matrimonio inconscientemente va perdiendo lugar en la lista de prioridades. Pero hay que tener en cuenta que los niños crecen y se van, llega el retiro en el trabajo al igual que los relevos en los llamamientos eclesiásticos. Entonces, cuando más deberíamos disfrutar de la vida con nuestro cónyuge, nos encontramos con una realidad: que hemos descuidado peligrosamente nuestra vida matrimonial. Por tal motivo, es de suma importancia que demos una especial atención a mantener nuestra relación de pareja activa y divertida, algo que podremos lograr con pequeños detalles y sin descuidar nuestras otras responsabilidades, si es que nos lo proponemos. Para ello, una sugerencia para tener en cuenta:

Acuerden una noche a la semana para tener una cita como pareja. Es una de las mejores decisiones que uno puede tomar para mantener la magia en el matrimonio. Una noche a la semana reservada para el matrimonio. Si surge un compromiso inevitable, todavía se puede cambiar para otra noche. Estas citas no necesariamente tienen que significar gastos. Cuando hay niños pequeños, encontrar quien se quede con ellos puede ser un tema a resolver, pero seguramente hay familiares o amigos dispuestos a cuidarlos por algunas horas; se puede pedir ayuda a las mujeres jóvenes del barrio o combinar con otro matrimonio para intercambiar favores en el cuidado de los niños, para que ambos puedan disfrutar de la cita semanal. Uno puede cuidarlos el viernes y el otro el sábado. Si uno se lo propone, la solución aparecerá. Además, la salida no necesariamente tiene que durar muchas horas; lo que en verdad importa es la calidad que le demos a ese tiempo. Para ello conviene respetar algunas pocas reglas:

1.- Límite del 50% en la conversación sobre los niños. Mientras estemos en la cita, respetar esta regla es fundamental. Sólo un 50% del tiempo está permitido hablar sobre los niños. Puede ser un desafío muchas veces pero es importante cumplirlo. Hablemos de nuestros proyectos, eventos recientes, trabajo, metas, hobbies, películas, libros, etc. Cualquier tema en el 50% restante, menos hijos. Es importante sacarse los sombreros de ‘mamá’ y ‘papá’, y ponerse el de esposos.

2.- No caer en la rutina. Hay que ser creativo y no caer en hacer lo mismo cada semana.

3.- Recordar que se está en una cita. Puede ser que estar en shorts y pantuflas nos haga sentir más cómodos; que afeitarse, peinarse, maquillarse, y cualquier otra preparación para salir requiera algún esfuerzo, pero solamente hay que recordar cuanto uno cuidaba esos aspectos en la época de noviazgo para darle la importancia que tiene. Aunque nos hayamos casado, la cita conserva el nivel que tenía en aquellos años.

4.- Prohibido hablar de problemas. La cita no debe convertirse en una sesión de desahogo personal. Ambas partes pueden haber tenido días de tensión, pero no se debe usar ese tiempo para descargarse. Es un tiempo para disfrutar, para reconfirmar la conquista mutua cada semana, para compartir los intereses que nos unieron y para divertirse. Hablar sobre lo que haremos cuando los hijos se vayan de la casa y trabajar sobre esos proyectos nos ayudará en el momento en que esos tiempos lleguen.

5.- Apagar celulares. Hoy los teléfonos celulares han logrado inmiscuirse en las vidas de las personas como virus poderosos y agresivos. Se los escucha sonar en cines, teatros, conciertos, reuniones de todo tipo, almuerzos, entrevistas, colectivos, y en todo lugar de la casa. Pareciera que todo puede esperar, menos el sonido del celular. Pero durante la cita, debe ser una ley apagarlo o también terminará interfiriendo en la pareja.

6.- Disfrutar del cortejo. El cortejo no se limita al noviazgo. Es importante mantenerlo a través de los años de matrimonio. El trato especial del uno hacia el otro, el deseo de estar atractivo y arreglado para el compañero, el buen humor, la cortesía y el deslumbrar son aspectos fundamentales para tener en cuenta siempre, pero con más razón en la cita.

Nuestro matrimonio es una sociedad eterna, con un potencial glorioso y divino. Ningún otro proyecto o interés debe anteponerse y si bien las responsabilidades familiares, laborales y/o eclesiásticas por épocas pueden generar una carga importante, no sería sabio que les demos prioridad. Puede que en momentos nos requieran cantidades de tiempo importante pero nunca al punto de ganar lugar en nuestra escala de intereses. Una cita a la semana, si bien en horas no signifique mucho, en la relación puede ser fundamental.